Comes lo mismo que en enero y te sienta peor. No te lo estás imaginando, y tampoco te ha pasado nada raro: te ha pasado el verano.
Lo interesante es que casi nunca es la comida en sí. Es que en julio y agosto cambian varias cosas a la vez, y ninguna de ellas por separado tendría importancia.
Los cuatro cambios que llegan juntos
- Los horarios. Comes a las tres y media en vez de a la una y media, cenas a las once, picas algo a media tarde en la playa. El aparato digestivo funciona bien con rutina, y en vacaciones la rutina es lo primero que se va.
- Las cantidades. No es solo que las comidas sean más copiosas: es que son más largas. Una sobremesa de dos horas con aperitivo, plato, postre y café no se parece en nada a una comida de martes.
- Lo que bebes. Más alcohol del habitual, más refrescos fríos, y a menudo menos agua de la que crees, porque con el calor se pierde bastante por el sudor.
- El descanso. Duermes menos horas, o las duermes peor por el calor. Y el descanso influye más de lo que parece en cómo llevas la digestión al día siguiente.
Cada uno de estos, solo, no significa nada. Los cuatro a la vez, mantenidos tres semanas, sí.
Un quinto factor que casi nadie menciona
Hay algo más, y este está medido: cuando al calor le sumas esfuerzo físico, el estómago se vacía más despacio.
La explicación es de fontanería. Cuando el cuerpo necesita bajar su temperatura, manda sangre hacia la piel para disipar el calor. Y si además estás haciendo un esfuerzo, la manda también a los músculos. Ese riego sale de algún sitio: sale, entre otros, del aparato digestivo.
Está estudiado sobre todo en deportistas, y las cifras son llamativas. En un trabajo clásico, un grupo de personas corriendo en un ambiente a 25 °C vaciaba el 79 % del agua que había bebido; los mismos, con el mismo esfuerzo pero a 35 °C, solo el 59 %.
Conviene ser honestos con el matiz: eso está medido con ejercicio de por medio, no en alguien sentado tranquilamente en una terraza. Pero explica bastante bien esa sensación de que "la comida no baja" un día de caminata, de playa con niños o de trabajo físico al sol.
Lo que de verdad puedes hacer
Va a sonar poco emocionante, pero es lo que funciona:
- Rescata un ancla de horario. No hace falta recuperar toda la rutina. Con mantener una comida al día más o menos a la misma hora, el sistema se reorganiza bastante.
- Corta la sobremesa, no el plato. El problema no suele ser lo que comes, sino cuánto rato sigues comiendo. Levantarse de la mesa es más eficaz que quitarse el postre.
- Bebe agua a lo largo del día, no de golpe. Y ten en cuenta que el alcohol y los refrescos no cuentan como hidratación.
- Si vas a hacer esfuerzo con calor, come más ligero antes. Es el consejo que más se nota en el mismo día.
¿Y si aun así te sienta mal?
Entonces sí tiene sentido plantearse un apoyo puntual, pero después de lo anterior, no en lugar de lo anterior. Y sabiendo que no todos los productos hacen lo mismo: no es igual algo pensado para la sensación de hinchazón que algo pensado para las comidas copiosas, ni se parecen a los fermentos.
Eso lo desarrollamos en los otros dos artículos de esta serie. Y si quieres ver directamente qué tenemos, está todo agrupado en la categoría de digestiones.
Si prefieres que te orientemos, pásate por Arteixo o por Laracha y lo hablamos. Preguntar es gratis y evita comprar cosas que no necesitas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me pasa solo en verano y el resto del año no?
Porque en verano coinciden varios cambios de hábito al mismo tiempo. Durante el año puedes tener uno de ellos (cenar tarde, por ejemplo), pero rara vez los cuatro juntos y durante semanas.
¿Es normal notar hinchazón comiendo poco?
Es frecuente en estos meses. La sensación de plenitud tiene que ver con la velocidad a la que se vacía el estómago, no solo con la cantidad de comida que has metido.
¿El frío de las bebidas afecta a la digestión?
No hay motivo para pensar que una bebida fría estropee una digestión sana. Lo que sí influye es la cantidad total de líquido y, sobre todo, si ese líquido es alcohol.
¿Cuándo debería consultar con un médico?
Si las molestias duran más allá del verano, si van acompañadas de pérdida de peso, sangre, vómitos o dolor intenso, o si es un cambio brusco respecto a lo tuyo de siempre. Eso ya no es "cosa del verano".
*Complementos alimenticios; no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni el consejo de tu médico. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, tomas anticoagulantes o sigues medicación crónica, consúltanos antes de tomar nada.*